Ãrbol de Resonancias
(PoesÃa, 1957).
Fue editado por el autor. Impreso en los talleres de “Editora Chiclayo S.R.L”, en Octubre de 1990. Texto 75 páginas. Tama?o 15 x 20.
El poeta y crÃtico literario Alfredo José Delgado Bravo, dice de este libro lo siguiente: “Arbol de Resonancias” consta de veintiocho textos de imponderable escritura versicular , que conforman una sola expresiva versión de un mensaje único, pleno de variaciones , matices múltiples en torno a un solo personaje que, más que poético es cosmolÃrico, por hablar en nombre de todos, como testigo protagónico de una aventura interior inacabable, siempre renovada, sinfónicamente reversible de la obertura al epÃlogo, del primero al último versÃculo en un movimiento de oleajes en espiral, no circular, cada vez más amplio, cada vez más alto, desde lo profundo y lo más recóndito del autor.”
“Se trata, pues, de una poesÃa madura, quintaesenciada en su móvil creador del destino terrestre en contraposición con su vocación esencialista del ser humano, “de cauces terrestres y estelares”, como lo dice el propio autor en la contratapa de su libro…” “La lÃrica de Elio Otiniano se nutre de esencialidades. De todo aquello que proviene de la intimidad ontogenética del ser humano. De su mismidad contingente, precaria, condenada a ser libre. El poeta , con esa meridiana claridad de la intuición que le reconoce Luis Rivas Rivas, se adentra por los meandros incorpóreos , inespaciales, extracorpóreos del Ser.
No como biógrafo sino, como también lo dice Rivas, como intérprete de todos los demás seres, a quienes revela y presenta en sus esenciales caracterÃsticas más expresivas que corporales. Es en este punto en donde Elio alcanza intuitivamente a ilustrar con imágenes complejas, sobrecargadas de simbolismo estético-verbal, las más sutiles y densas teorizaciones metafÃsicas, concebidas por abstracción extrema…”
“…La intuición poética del autor de ARBOL DE RESONANCIAS ha recorrido ontogenética y filogenéticamente toda la parábola del pensamiento filosófico sobre el Ser. Desde el postsocrático Parménides, pasando por Emanuel Kart, hasta llegar al portentoso Martin Heidegger, y, por supuesto, a Jean Paul Sartre. No escapa a mi ánimo entender que esto se presta a ser tildado como exageración, en el más benigno de los casos. Empero continúo convencido de que para el artista cabal, todas las homologÃas, y como dice Borges, todas las simetrÃas que suelen ser circulares, suelen aparecer en su palabra, sólo que dichas desde su actualidad, con fondo y forma, significante y significado personalÃsimos, que, sin embargo no pierden sus puntos de contacto con sus antecesores.”
“…los veintiocho textos del poemario pueden ser leÃdos del primero al último o del último al primero prescindiendo de los tÃtulos, porque todos nos hablan de un personaje único: el ser poético, y las ondulaciones ontogenéticas de su estar en el mundo.”