Ráices fulgurantes
(PoesÃa, 1956), editado por el autor, en la LibrerÃa e Imprenta “El Arca de Noé”, de Chiclayo, el 15 de Setiembre de 1966, 68 páginas, tama?o 14 x 20. Es un poemario profundamente humano.
Está escrito en un lenguaje bello, cargado de novedosas imágenes y metáforas en las cuales el autor capta de un modo personalÃsimo el mundo que lo rodea. Y en todo ello se evidencia el dominio de lo musical que se escapa de las cosas.
El crÃtico Teodoro Rivero Ayllón se ha expresado asà de este libro: “PoesÃa honda y humana la suya, en que se transparenta su soledad de siempre (ese estar solo entre la multitud), y esa sensibilidad tan suya también, para captar de modo personalÃsimo el mundo que nos rodea. Asà , no es raro que a alguien parezca esta una poesÃa rara, extra?as sus imágenes, violento a veces el lenguaje que utiliza, como forjado en lucha, a golpe duro. Pero es que el verdadero poeta va creándose su propio idioma, acondicionándose su propia lengua, en función de lo inédito de su mensaje. Extra?as parecerán, por ejemplo, imágenes como éstas que nos hablan de: “la loca sinfonÃa de los vegetales…”, “el cristal que transparentan los duros ocasos de las voz…”, “los estambres del silencio que se mueren de penumbra…”. O estas otras: “La tarde en mà se hace miel transitiva…”, “los pétalos amables del silencio…”